Oui, comment mettre fin à une expérience de gauche fragile, puisque ne disposant que d'une majorité relative ? Je ne parle pas d'expériences qui n'en sont pas, comme celle de Mitterand en 1981, qui s'empressa d'aller à Canossa, pardon à Washington, expliquer qu'en fait, ministres PC ou pas, il n'y avait aucun danger... Mais je parle de ceux qui ont cru possible de mettre en œuvre une vraie politique de gauche ouvrant la voie d'un socialisme nouveau... Dans ce cas, la riposte anti-gauche a connu trois cas de figures, dont j'évoque ici le premier. 

Premier cas de figure donc, le Chili, où l’Union populaire du socialiste Allende gouverne depuis la présidentielle de 1970 (36,6 %). Une expérience pacifique et légale de passage au socialisme.
Recette sanglante à l’américaine (CIA – UTT) : appuyer les forces d’opposition, et notamment la contestation des travailleurs indépendants et des couches moyennes, semer le chaos (grève des camionneurs), suborner les forces armées, à commencer par le Général Pinochet, nommé chef des armées par Salvador Allende… Et quand le fruit est mûr, fraper impitoyablement en utilisant les pires méthodes "anti-subversives" (celles que notamment, hélas, d'ex militaires français avaient apprises à des militaires sud-américains).
Résultat : le coup d’État militaire du 11 septembre 1973, le bombardement du palais présidentiel et la mort d’Allende, les horreurs du stade de Santiago, la traque des démocrates, les exécutions et les tortures, la dictature mise en place pour longtemps au service d’un libéralisme débridé…

Último discurso de Salvador Allende en Radio Magallanes

 

Presidente Salvador Allende. última alocución durante el golpe de estado del 11 de septiembre de 1973 9:10 A.M. Radio Corporación

Seguramente, ésta será la última oportunidad en que pueda dirigirme a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las torres de Radio Portales y Radio Corporación. Mis palabras no tienen amargura sino decepción y seran ellas el castigo moral para quienes han traicionado el juramento que hicieron : soldados de Chile, comandantes en jefe titulares, el almirante Merino, que se ha autodesignado, más el señor Mendoza, general rastrero que sólo ayer manifestara su fidelidad y lealtad al Gobierno, también se ha autodenominado Director General de Carabineros. Ante estos hechos sólo me cabe decir a los trabajadores: ¡ No voy a renunciar !
Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad al pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que entregaramos a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.
Trabajadores de mi patria : quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra de que acceptaría la Constitución y la ley, y así lo hizo. En este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes, quiero que aprovechen la lección : el capital foráneo, el imperialismo, unido a la reacción, creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición, la que les enseñara el Schneider y reafirmara el comandante Araya, víctimas del mismo sector social que hoy estará en sus casas esperando con mano ajena, reconquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios.
Me dirijo sobre todo a la modesta mujer de nuestra tierra, a la campesina que creyó en nosotros, a la obrera que trabajó mas, a la madre que supo de nuestra preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la patria, a los profesionales patriotas, a los que hace dias siguieron trabajando contra la sedición auspiciada por los colegios profesionales, colegios de clase para defender también las ventajas que una sociedad capitalista le da a unos pocos.Me dirijo a la juventud, aquellos que cantaron y entregaron su alegría y su espíritu de lucha. Me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, aquellos que serán perseguidos, porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente; en los atentados terroristas, volando los puentes, cortando las líneas férreas, destruyendo lo oleoductos y los gaseoductos, frente al silencio de quienes tenían la obligación de pro[inaudible]. Estaban comprometidos. La historia los juzgará.
Seguramente Radio Magallanes será callada y el metal tranquilo de mi voz no llegará a ustedes. No importa. La seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal [inaudible] los trabajadores.
El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse.
Trabajadores de mi patria, tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.
¡ Viva Chile ! ¡ Viva el pueblo ! ¡ Vivan los trabajadores !
Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que, por lo menos, será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traicíon.